6 septiembre, 2021

The Chosen

The Chosen

Crítica

Público recomendado: +12

La productora VidAngel con ciertos vínculos con la iglesia evangélica ha estrenado la serie de The chosen, que está arrasando en internet y en las redes sociales, sorprendiendo a propios y extraños cuando parece que la temática religiosa está de capa caída para los grandes estudios “hollywoodienses”.

La dirección ha corrido a cargo de Dallas Jenkins, un cineasta que ha dirigido varias producciones con mensaje cristiano. Su trabajo más conocido es la comedia: La Resurrección de Gavin Stone y, aunque la serie en cuestión consta de 8 episodios de irregular duración tiene un toque evangélico, ha contado con el asesoramiento de un sacerdote católico y un judío experto en sagrada escritura que le confieren un carácter ecuménico por un lado e interreligioso por otro.

El reparto es lógicamente coral y suenan los nombres de Paras Patel en el papel de San Mateo y Shahar Isaac representando a San Pedro. El actor, Jonathan Roumie (católico por cierto), interpreta magníficamente a Jesús de Nazaret, ofreciéndonos una visión alejada de grandes actores de la meca del cine como Jeffrey Hunter o Max von Sydow que interpretaban a un Jesucristo un tanto distante. Este Jesús iría en la línea de la obra maestra creada por Mel Gibson, La pasión, mostrando a un Dios con un poder extraordinario, pero cercano, humilde y con sentido del humor.

El equipo de producción ha intentado que conozcamos en profundidad las motivaciones de los personajes, sus alegrías y sus penas para que podamos comprender la causa de su conversión como la investigación detectivesca por parte de un miembro del Sanedrín, Nicodemo, interpretado por el veterano actor Erick Avari, en su incansable afán de encontrar la verdad e intentar descubrir si el Señor es el auténtico Mesías o,  en otro caso, el paso de infelicidad a felicidad que observamos en el caso de María Magdalena, magníficamente interpretada por Elisabeth Tabish, que refleja en su mirada y su leve sonrisa como el Señor le cambia la vida después de realizar un exorcismo para librarle del siete demonios.

El capítulo más especial a mi juicio sería el que se dedica a la infancia, pues transmite ternura, conectando con la inocencia de los más pequeños de la casa y debería ser tenido en cuenta por catequistas, profesores y padres porque el tono es amable y profundo, mostrando la gran virtud de esta serie, ya que tanto en ese episodio como en otros utiliza un lenguaje propio del signo de los tiempos, pero siendo fiel al mensaje evangélico. Uno de los puntos fuertes de esta producción es que se centra en los milagros pues, en muchos de estos pasajes, su director combina la profundidad de la misión del protagonista con ciertos toques cargados de simpatía y humor blanco de un verdadero hombre y un verdadero Dios, que se compadece y que ilumina la vida de los pescadores con ese milagro en el lago de Genesaret de gran belleza estética que proviene del gran amor que Jesús siente por la humanidad y de su vínculo con el Padre a través de la oración.

Otro gran episodio es el que se dedica a San Mateo (Paras Patel), pues aparece como un ser rechazado por el pueblo por su trabajo como publicano (recaudador de impuestos del Imperio Romano), muy bien situado económicamente, pero infeliz a pesar de su situación privilegiada que ve a Jesús como un liberador de su esclavitud a su dinero y el consuelo que necesita su alma. La banda sonora es pegadiza y los títulos de crédito con los que se inicia cada uno de los capítulos nos parece un signo porque sugieren que el cristiano debe ser un pescador de hombres como Jesús enseñó a sus discípulos y apóstoles.

La primera temporada pudo verse mediante la aplicación propia de la productora de forma gratuita y con un nivel de calidad bastante alto. Esta producción televisiva estadounidense fue apoyada mediante crowdfunding; es decir, una pequeña cantidad aportada por miles de personas en gran parte del planeta Tierra. La única pega que se puede poner a esta producción es que las escenas nocturnas son tan oscuras que impiden ver con claridad los gestos y las expresiones faciales de los personajes.

El dato curioso lo encontramos en la lograda ambientación, pues una parte de la producción se ha rodado en unos estudios que existen en Texas que responden al nombre de Capernaum y que se ajustan a la realidad histórica de la época romana y que están diseñados expresamente para evangelizar, aunque han sido aprovechados para el rodaje de la serie en cuestión The chosen.

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