18 enero, 2021

Two weeks to live

Two weeks to live

Crítica

Público recomendado: +16

La nueva miniserie producida por Sky UK y HBO Max, Two Weeks to Live, estrenada a finales de 2020 trata de seguir la estela de la aclamada The End Of The F***ing World, en un formato de seis capítulos que no llegan a la media hora (lo que se agradece), pero no le llega ni a la suela de los zapatos.

Kim Noakes (Maisie Williams, conocida por su interpretación del personaje de Aria Stark en Juego de Tronos) ha sido criada por su madre, Tina (Sian Clifford), en una cabaña en medio del bosque  en Escocia, preparándose para un supuesto fin del mundo que podría ocurrir en cualquier momento. Cansada de vivir en ese aislamiento, Kim decide abandonar su casa y marcharse a vivir la vida normal. O lo que ella imagina que es una vida normal y que lleva en una lista de «cosas que hacer» escrita en un cuaderno que siempre le acompaña. La trama da un giro cuando conoce a dos hermanos en un bar que, para gastarle una broma, le dicen que el fin del mundo es inminente, solo quedan «dos semanas de vida». Ahí comienza la primera mentira que conduce a Kim a cometer una serie de actos que se desarrollarán a lo largo de estos 6 capítulos y que le llevarán a descubrir que toda su vida ha sido un engaño. El dilema moral que plantea la serie, más allá del de tomarse la justicia por su mano, es el de la mentira y cómo afecta a la vida, cómo se puede manipular la existencia de una persona, aunque sea por motivos justificados. Pero como se dice popularmente, la mentira tiene las patas muy cortas y en algún momento todo sale a la luz, el problema es la mella que esta deja en la persona y que esto se intuye muy vaga y superficialmente en la serie.

Si bien la premisa básica de la serie cuenta con potencial, esta cae por el uso de una comedia mediocre y los puntos flacos de la historia que se van encontrando según avanzan los capítulos. Debido al guion un tanto anodino, lo que salva la serie son las interpretaciones de los actores, destacando la de Maisie Williams, que se esfuerza por salvar los puntos de comedia y, a la vez, las escenas más sentimentales. El breve papel de Sean Pertwee como Jimmy levanta el segundo capítulo de la serie, haciéndolo uno de los más memorables. El final intenta mantener una tensión dramática para avivar en el espectador la intriga y hacerle desear una segunda temporada que desenrede el entuerto de mentiras que es la vida de la pobre Kim, pero esto no llega a calar, lo que hace difícil, unido a su bajo éxito por las críticas, que haya una segunda temporada.

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